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¡Djelem, Djelem: salimos a caminar y caminar!

Hace un par de días que Marcel y su hijo Iacu aparecieron en Constanza con nuestras bicis. Marcel es el camionero que cuidadosamente las ha transportado desde Donostia-San Sebastián y Iacu su hijo; que se ha unido a este viaje de alguna manera para acompañar a su padre en el último tramo: una suerte de Manolito Gafotas, aquel entrañable personaje literario de Elvira Lindo. Así que gracias a su empuje ya tenemos todo listo para convertirnos en nómadas y embajadores a pedales.

Durante tres meses nuestro equipo –formado por Daniel Burgui (el que suscribe estas letras), Eneko Eizagirre y Gorka Segurola– caminará por vías principales y secundarias buscando aquello que nos une y celebrando aquello que nos diferencia a las europeas y europeos. Cargaremos con músicas, ideas, literatura y sobre todo con nuestro patrimonio oral, conversaciones con aquellas gentes que nos encontremos.

En esta peculiar caravana queríamos homenajear ese ir y venir, debíamos honrar al espíritu del pueblo itinerante por excelencia, aquel que ha viajado por toda Europa, dándole forma y sufriendo la carga y el pesar de estar en constante movimiento: el pueblo gitano. Por eso y porque constituyen la mayor y más grande minoría social de Europa: de 10 a 12 millones en toda Europa y unos 6 millones viven y son ciudadanos de la Unión Europea. Pese a eso, siguen sufriendo todo tipo de prejuicios y vejaciones por mantener su cultura y sus señas de identidad pero sin sentirse apegados, anclados, a una tierra, a una nación o a una bandera. Renegando de cualquier nacionalismo, salvo hacer una apología del movimiento. De hecho, el idioma caló o romaní es la segunda lengua minoritaria más hablaba en Europa, después del catalán: más de 3,5 millones de habitantes.

Así que precisamente agarrándonos a ese dato, antes de comenzar nuestro viaje quisimos ir a unir la lengua catalana con el idioma caló, unir el mar Mediterráneo con el mar Negro. Fuimos a Barcelona donde compartimos música y reflexiones con la Barcelona Gipsy Balkan Orchestra, una banda cuyos componentes son un reflejo de esta música gitana y los países por los que viajaremos: bajista de Serbia, acordeonista de Italia, cantante catalana, guitarrista francés... También charlamos con el fotógrafo Jordi Oliver –que ha documentado el éxodo del pueblo gitano durante años desde Catalunya y el Sur de España hasta los valles profundos de la India, desde donde originariamente salieron hace siglos; también hemos pedido a la banda The Freak Fandango Orchestra que tocase para nosotros alguna canción de punk gitano-balkánico. Serán esas melodías las que nos acompañen como banda sonora durante estos días.


Y también que resuene bien alto el himno de los gitanos: Djelem, djelem (caminé, caminé). Nos contaba, Sandra Sangiao –la cantante de la Barcelona Gipsy Balkan Orchestra– que cuando el autor de esa canción viajaba por Europa en un periodo de entreguerras aún se encontraba con hombre y mujeres, que en situaciones muy difíciles, le abrían las puerta de su casa y le recibían con una sonrisa. Así que: a caminar, a caminar. Djelem, djelem! Salimos en marcha. 

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