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Marco conceptual

“las ciencias [...] están construidas por un mismo movimiento, la traducción del mundo a un problema de códigos; una búsqueda de un lenguaje común en el que toda resistencia a un control instrumental desaparece y toda heterogeneidad puede ser desmontada, montada de nuevo, invertida o intercambiada.”

Donna Haraway, Manifiesto Cyborg

 

A menudo reducimos el arte a un problema de códigos y al comisariado a una práctica de traducción de dichos códigos. Ya sea en la producción de una exposición, en el acompañamiento a una práctica artística, o en la 'mediación' entre institución, artista y público, lo que el sistema del arte demanda al comisario es que 'traduzca' y haga legible el hecho artístico. Como si de una 'ciencia exacta' al servicio del consumo simbólico se tratara, al comisariado se le exige interpretar, organizar, exponer, comunicar; en resumen, simplificar la complejidad y heterogeneidad de lo sensible. Siguiendo la crítica que el feminismo haría de la ciencia a partir de la década de 1980, en su pretensión de 'traducir' el mundo a un lenguaje único y universal, es hora de acusar al comisariado de reduccionismo. Son cada vez más los cursos, talleres y foros profesionales ofertados para que cuerpos concretos se capaciten en las técnicas y herramientas necesarias para ejercer dicha 'traducción', reduciendo el potencial de la mediación a control disciplinar.

En este laboratorio proponemos que otra traducción es posible; una que niegue la posibilidad de la comunicación perfecta, del acceso total, del código único. Por un lado, nos distanciaremos de la habitual asociación entre traducción y palabra, traducción y texto; fijándonos en cómo artistas y otras formas de vida se resisten a la traducción de lo sensible en mero discurso. ¿Qué tipo de traducciones realiza el dibujo? ¿y el bordado? ¿y una flor? ¿cómo traduce un cuerpo? ¿y un micro-organismo? Nos haremos estas y otras preguntas en diálogo con artistas y otros comisarios, visitando exposiciones, mirando imágenes juntas y haciendo lecturas ocasionales. Cuestiones de identidad, lenguaje, transmisión y representación propias del programa de DSS2016EU, y más concretamente del Faro de las Voces, se abordarán no como categorías estables sino como el resultado de cadenas de traducción. Por otro lado, enfrentándonos a una idea del comisariado como práctica individualista y meritocrática, este laboratorio propone experimentar formas de comisariado colectivas; nos queremos desplazar de la habitual identificación entre comisario y autor -voz única, voz privilegiada- y experimentar el comisariado como un órgano de enunciación de varias lenguas. Asimismo, evitaremos cuestiones relativas a una supuesta ontología del comisariado; preguntas tales como ¿qué es el comisariado? ¿cuál es su origen? ¿cuáles son sus límites? ¿cuál su especificidad? se descartan de manera deliberada por considerarse un falso problema. Más que entender el comisariado como una disciplina de origen y límites claros que en ocasiones son desbordados, proponemos pensar el comisariado como un campo en continua formación poniendo énfasis en la praxis.

Al igual que el feminismo reclamaba otra ciencia, otra interpretación, otra traducción, nosotras reclamamos una práctica del comisariado comprometida con las posiciones parciales, situadas, temporales. En palabras de Bruno Latour, "ninguna traducción puede durar lo suficiente como para mantener unidos los intereses y evitar su dispersión". El comisariado que proponemos practicar evita someter la heterogeneidad al control instrumental y asume que la traducción es siempre un movimiento de vínculos temporales y dispersión.

Aimar Arriola, Tamara Díaz Bringas, Sabel Gavaldón.